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Desarrollo de software a medida para empresas

Plataformas internas, aplicaciones y portales construidos sobre tu proceso real, no sobre el de un SaaS genérico. Primera versión en producción en 2-3 meses y propiedad completa del código, los datos y la infraestructura.

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El SaaS te fuerza a trabajar como no trabajas

Tu equipo adapta su forma de operar a los límites de una herramienta genérica. Pagas por funciones que nadie usa y convives con restricciones que nadie pidió.

Tu información vive fragmentada entre herramientas desconectadas

CRM por un lado, hoja de cálculo por otro, ERP por otro. Cada decisión importante exige exportar, cruzar y revisar datos que no hablan entre sí.

Los procesos críticos viven en hojas de cálculo

El proceso que sostiene el negocio depende de un Excel que solo entiende una persona: sin permisos, sin trazabilidad y sin capacidad de crecer.

Escalar choca con el techo del SaaS

Cuando el negocio crece, el precio por usuario se multiplica y los casos de uso críticos dejan de estar cubiertos. La herramienta se convierte en freno.

Convertimos tu operativa
en un sistema

Plataformas internas de gestión

Plataformas internas de gestión

Sustituimos las hojas de cálculo y los procesos manuales por una plataforma que centraliza datos, permisos y flujos de trabajo. Cada área ve lo que necesita y la información deja de duplicarse entre herramientas desconectadas.

Aplicaciones y portales a medida

Aplicaciones y portales a medida

Aplicaciones web para tu operativa y portales con área privada para clientes, proveedores o alumnos: reservas, pagos, documentación y seguimiento. Cada pantalla se diseña sobre el flujo real de quien la usa, sin funciones de relleno.

ERP y CRM a medida

ERP y CRM a medida

Cuando el estándar cubre el 60% y deja fuera lo que te diferencia, construimos la gestión completa: producción, obras, logística, facturación o ventas adaptadas a tu proceso, con módulos de IA donde aportan valor real.

Integraciones y automatización de procesos

Integraciones y automatización de procesos

Conectamos el software con tu contabilidad, tu ERP actual, pasarelas de pago y cualquier sistema con API, y automatizamos los pasos repetitivos entre ellos. Tu stack deja de necesitar puentes manuales - y sigues siendo dueño del código, los datos y la infraestructura.

Preguntas
frecuentes

Sí, y es uno de los motivos más frecuentes para desarrollarla. Muchas empresas acumulan licencias que se solapan: un programa para presupuestos, otro para partes de trabajo, hojas de cálculo haciendo de pegamento entre ambos y el mismo dato tecleado varias veces. Una aplicación a medida consolida esos flujos en una sola plataforma con un único dato maestro, como el software logístico que construimos para Macrisal o el ERP de fabricación cerámica de Plasmadecor. El efecto es doble: desaparece el trasvase manual entre herramientas y el gasto recurrente en licencias se sustituye por un activo que es tuyo.

Cuatro grandes familias, todas documentadas en nuestros casos. Plataformas internas de gestión que sustituyen hojas de cálculo y procesos en papel, como el software logístico de Macrisal. ERPs a medida para sectores con procesos propios, como Kiper en construcción o Plasmadecor en fabricación cerámica. Portales y áreas privadas para clientes, alumnos o proveedores, como la plataforma académica de Citadel Spaans con reservas y pagos. Y herramientas especializadas de datos, como los módulos de visualización financiera de Arfima. El denominador común: cada aplicación se diseña sobre el proceso real del equipo que la va a usar.

Depende del alcance, pero una primera versión funcional suele estar en producción en 2-3 meses. Trabajamos con entregas incrementales: cada 2-3 semanas ves progreso, puedes validar decisiones y ajustar el rumbo sobre lo que ya está construido. En lugar de esperar al final para descubrir si encaja, vas viendo crecer el producto y ajustándolo a medida que avanza - lo que reduce drásticamente el riesgo de construir la herramienta equivocada.

Trabajamos con un stack moderno y probado: Next.js y TypeScript para el frontend, Node.js o Python para el backend, PostgreSQL como base de datos principal e infraestructura en AWS o Vercel según los requerimientos. Son tecnologías con ecosistema amplio, buen rendimiento y facilidad para contratar perfiles técnicos a futuro. Evitamos tecnologías de nicho que puedan dejarte sin opciones de mantenimiento en 3 años.

Tú, al 100%. Desde el primer día tienes acceso al repositorio, la infraestructura se despliega en una cuenta cloud a tu nombre y entregamos documentación técnica completa. Si en el futuro quieres llevar el mantenimiento con tu propio equipo interno o cambiar de partner tecnológico, puedes hacerlo sin fricciones ni penalizaciones. La propiedad es real, no contractual.

Ofrecemos planes de mantenimiento mensuales a precio fijo que cubren correcciones, mejoras incrementales, monitorización y actualizaciones de dependencias. También podemos formar a un equipo interno para que asuma el mantenimiento progresivamente. El código queda documentado y testeado de forma que sea mantenible por cualquier desarrollador con el stack, no solo por nosotros.

Sí. Trabajamos la integración con tus sistemas existentes como parte del diseño: CRMs (HubSpot, Salesforce, Pipedrive), ERPs, plataformas de email marketing, pasarelas de pago, herramientas contables y prácticamente cualquier servicio con API. El software a medida no sustituye tu stack - lo orquesta y le aporta coherencia operativa.

Depende del alcance, la complejidad técnica y los sistemas a integrar, por eso no publicamos tarifas cerradas: cada proyecto se cotiza tras una sesión de descubrimiento o un Diagnóstico previo (990€-2.500€, deducible íntegramente si implementas con nosotros). Lo que sí es fijo es el modelo: precio cerrado por fase, con desglose transparente de qué se entrega, cuándo y a qué coste, y una estimación de los costes recurrentes de infraestructura y mantenimiento antes de empezar. Controlas la inversión en todo momento y no hay sorpresas en el mes seis.

Para eso está pensado el diseño modular. En lugar de un monolito rígido, construimos el software como un conjunto de módulos independientes que pueden evolucionar por separado. Añadir una nueva área, reestructurar un flujo o integrar un sistema nuevo no exige migraciones ni reescrituras: es trabajo incremental sobre lo que ya funciona.

Sí, y cada vez es más habitual que el proyecto las incluya desde el diseño. Sobre una aplicación propia se pueden añadir módulos de IA con acceso directo a sus datos: extracción automática de los documentos que hoy se teclean a mano, un asistente que responde preguntas sobre la información de la plataforma, o predicciones sobre el histórico que la propia aplicación va generando. Es lo que hicimos con el agente financiero de 011h, conectado a su ERP, o con la generación de memorias técnicas de Sequoia Pro. La ventaja frente a añadir IA sobre una herramienta cerrada es que aquí controlas los datos, los permisos y la lógica de principio a fin.

Documentando el proceso real, no el que figura en el manual. Las primeras semanas se dedican a observar cómo se hace hoy, quién interviene, qué datos se manejan, dónde están los cuellos de botella y -lo más importante- qué excepciones aparecen en la práctica, porque suelen ser la mitad del trabajo y casi nunca están escritas. Con eso se diseña el flujo digital y se construye una primera versión que cubre el camino principal de punta a punta, se pone en manos de los usuarios reales y se ajusta con lo que aparece. Después se añaden las excepciones y las automatizaciones. El error clásico es digitalizar el proceso tal cual, incluidos los pasos que solo existían por limitaciones del papel.

Sí, es una situación que atendemos con frecuencia. El punto de partida es siempre una auditoría técnica acotada: revisar el estado del código, la arquitectura, las dependencias, la seguridad y la infraestructura, y valorar cuánto de lo existente es aprovechable. De ahí salen tres escenarios posibles: continuar la evolución sobre lo que hay, modernizar por partes conviviendo con el sistema actual, o reconstruir aquello que ya no compensa mantener. La condición práctica para poder ayudarte es tener acceso al código y a la infraestructura; si eso lo controla el proveedor anterior, recuperarlo es el primer paso del trabajo.

Depende de tres factores: si la lógica de negocio sigue siendo válida, si el código está en un estado que permita trabajar sobre él y cuánto riesgo operativo asume la empresa durante la transición. Reescribir desde cero es tentador y muchas veces un error: se pierden años de reglas de negocio que nadie documentó y que solo existen en el código. Cuando la lógica es buena y el problema es la tecnología, casi siempre compensa modernizar por fases, sustituyendo módulos y manteniendo el sistema en marcha. La reescritura completa se justifica cuando la arquitectura impide crecer, cuando ya no hay quien mantenga esa tecnología o cuando el proceso de negocio va a cambiar de todos modos.

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